30 de noviembre de 2016

Jean Jullien, ilustraciones sobre la adicción a los smartphones.

El artista francés Jean Jullien ilustra de modo esquemático y expresivo situaciones tan frecuentes como demenciales, muchas veces causadas por las nuevas tecnologías, la dependencia extrema que generan y el trastorno que causan en el modo que tenemos de relacionarnos con el mundo. 

Su estilo de formas sencillas, líneas gruesas y colores vivos no priva a las obras de los detalles indispensables que profundizan en el mensaje. Jullien depura la sátira y encuentra la inspiración para su sencillez en los juguetes, el cómic, las imágenes surrealistas que pueblan la Red o los peores programas de televisión. 

Se declara admirador de maestros como Van Gogh y de artistas que también encontraron el poder de la sencillez para comunicar, como el diseñador gráfico Saul Bass (conocido por sus legendarios créditos para películas) o el escritor Maurice Sendak

Trabaja y vive en la capital británica y ha realizado encargos para publicaciones y campañas publicitarias, pero lo que mantiene su lenguaje fresco y sincero es un diario visual, una libreta a la vieja usanza en la que plasma de manera gráfica sus impresiones vitales. El artista ilustra personajes ensimismados con la pantalla del smartphone mientras caminan por la calle sin prestar atención al mundo real, que están condenados a pensar la actividad social que genera el móvil incluso durante el sueño nocturno o que se obsecionan en mostrar tdo lo que consumen.











Pueden conocer más sobre Jean Jullien visitando su sitio oficial.

Fuente: 20 Minutos
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23 de noviembre de 2016

#ProtectSchools

La organización Human Rights Watch, ha lanzado una campaña que busca detener el uso de colegios como zonas militares y generar conciencia sobre el gran daño que se está ocasionando a miles de niños que no tienen nada que ver con los intereses políticos.

La campaña compartida bajo el hashtag #ProtectSchools, tiene como objetivo hacer un llamado de atención sobre este problema y generar conciencia a fin de que más personas se sumen a la iniciativa de firmar la Declaración de Escuelas Seguras, con el propósito de que las escuelas dejen de ser usadas con fines militares.

“He visitado muchas escuelas que fueron dañadas o destruidas cuando fueron atacados porque estaban siendo utilizados con fines militares. En el peor de los casos, los estudiantes y profesores han sido heridos y muertos. También significa que los estudiantes tienen menos probabilidades de ir a la escuela, y por lo tanto se les niega su derecho a la educación” afirma Bede Sheppard, director de los derechos del niño en Human Rights Watch. Sheppard además añade que ya son 56 países los que se han unido a este compromiso, dentro de ellos Afganistán, aunque tienen pendiente que países como Francia se unan.



El vídeo de esta campaña apuesta por generar conciencia a través del lado emocional, envolviendo al espectador en una escena gris y caótica, donde una pequeña intenta huir de una escena que es parte de la realidad de miles de niños en el mundo.

Fuente: Mott
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16 de noviembre de 2016

Tanya Schultz: Un mundo de azúcar y fantasía.

Tanya Schultz  es australiana y sus instalaciones están colmadas de una variedad infinita de materiales.

El color en sus submundos de utopía están hechos de azúcar, brillo, dulces, flores de plástico, materiales de arte cotidianos y todo tipo de objetos que encuentra en sus viajes.

La noción de abundancia, sueños utópicos y placer fugaz son parte de los argumentos vinculados a sus obras.

Además la artista se fascina con la idea del paraíso y los deseos que se describen en los cuentos populares, las mitologías y el cine.

Tanya (que empezó a crear estas obras junto con la artista Nicole Andrijevic como Pip & Pop antes de separarse) utiliza caramelos, azucar, gomitas, juguetes y otros materiales supercoloridos para crear sus obras.










Pueden ver más obras de Tanya Schultz en este enlace

Fuente: Arteallimite
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9 de noviembre de 2016

¿Cómo realizar una denuncia ante un delito informático?

¿Qué es un delito informático?

Un delito informático es un acto dirigido contra la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los sistemas informáticos, redes y datos informáticos, así como el abuso de dichos sistemas, redes y datos.

Tipos de delitos informáticos

Delitos contra la confidencialidad la integridad y la disponibilidad de los datos y sistemas informáticos


  • Acceso ilícito a sistemas informáticos.
  • Interceptación ilícita de datos informáticos.
  • Interferencia en el funcionamiento de un sistema informático.
  • Abuso de dispositivos que faciliten la comisión de delitos.


Delitos relacionados con el contenido

Producción, oferta, difusión, adquisición de contenidos de pornografía infantil por medio de un sistema informático o posesión de dichos contenidos en un sistema informático o medio de almacenamiento de datos.

Delitos informáticos

  • Falsificación informática mediante la introducción, borrado o supresión de datos informáticos.
  • Fraude informático mediante la introducción, alteración o borrado de datos informáticos,o la interferencia en sistemas informáticos.
Delitos relacionados con infracciones de la propiedad intelectual y derechos afines:

Un ejemplo de este grupo de delitos es la copia y distribución de programas informáticos o piratería informática.

¿Qué hacer ante un delito informático?

NO BORRE

No borre, destruya o modifique la información que posea en su computadora relacionada al hecho. Recuerde que siempre, la integridad de la información es vital para poder seguir adelante con las causas penales que se inicien.

NO REENVÍE

Nunca reenvíe los mensajes (correos electrónicos) constitutivos del delito.

DENUNCIE

Realice inmediatamente la denuncia ante la dependencia policial más cercana a su domicilio (comisaría de su barrio en cualquier lugar del país). Recuerden que tienen la obligación de tomar su denuncia.

GUARDE

A los fines de resguardar correctamente la prueba, una vez realizada la denuncia, proceda de la forma en que el investigador le indique.


¿Dónde denunciar un delito informático?

División Delitos Tecnológicos de la Policía Federal Argentina

Cavia 335 1º, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel. 4800-1120/4370-5899
delitostecnologicos@policiafederal.gov.ar

Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia – UFECI

Sarmiento 663 6°, Ciudad de Buenos Aires
Tel. 11 5071-0040
denunciasufeci@mpf.gov.ar

También podés denunciar en cualquier fiscalía criminal o federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o Federal del interior del país. Podés buscar la más cercana a tu domicilio desde el siguiente enlace: www.mpf.gob.ar/mapa-fiscalias

Área de Cibercrimen - Policía Metropolitana

Ecuador 261, CABA, Buenos Aires, Argentina
Tel. 4309-9700 internos 4008 O 4009
cibercrimen@buenosaires.gob.ar

Fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires

Denunciá en línea ingresando a:
www.fiscalias.gob.ar/en-linea

Denuncia Telefónica:
0800 33 (FISCAL) 347225

Denuncia presencial:

Saavedra: Ramallo 4389 – Tel. 4545 2012
Belgrano / Núñez: Av. Cabildo 3067 3° piso – Tel. 5297 8102
Chacarita: Guzmán 396 – Tel. 15 4026 1620
Palermo: Beruti 3345 – Tel. 4014 1943
Balvanera: Combate de los Pozos 155 – Tel. 4011 1586
Parque Patricios: Zavaleta 425 – Tel. 4911 7406
Villa Lugano: José León Suarez 5088 – Tel. 4601 2358

Fuente: Argentinacibersegura
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2 de noviembre de 2016

¿Estás tan perdido en el mundo como yo?, impactante video sobre la dependencia total a los celulares..

Junto con su última canción, titulada emblemáticamente "Are You Lost In The World Like Me?" (¿Estás tan perdido en el mundo como yo?) el cantante y compositor estadounidense Moby publicó un impactante video sobre una condición común de la sociedad contemporánea: la dependencia total a los celulares.

El inquietante clip, del director y diseñador Steve Cutts -un artista con 27 millones de visualizaciones en YouTube-, pinta un mundo triste y gris en el cual, a causa del uso descontrolado de los teléfonos, triunfan la soledad y la indiferencia.

En la filmación -un verdadero cortometraje animado- se ve a un niño ir perdido por una ciudad, chocando con todos los peores comportamientos provocados por los smartphones.

Selfies mientras un edificio arde en llamas.



Y selfies engañosas.



Parejas que no se hablan.



Y caza a los Pokemon en medio a las ruinas.



La nueva canción es parte del nuevo álbum del músico neoyorquino, titulado These Systems Are Failing, que salió a la venta el 14 de octubre con el nombre de Moby & The Void Pacific Choir.



No es la primera vez que Moby trata en su música los temas de la soledad y la alienación acompañándolos con un dibujo animado. Ya había ocurrido, por ejemplo, en Why Does My Heart Feel So Bad? de 1999.

Esta vez, sin embargo, es imposible no notar la inevitable paradoja: que la mayor parte de las personas probablemente verá la filmación a través de las mismas pantallas protagonistas del apocalíptico vídeo.


Fuente: Infobae
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26 de octubre de 2016

La noche de los museos 2016

El 29 de octubre se desarrollará un clásico del calendario de la ciudad de Buenos Aires. 

La ya tradicional Noche de los Museos convoca una multitud con sus atractivos culturales en un horario de apertura poco habitual: desde las 20 hs hasta las 3 hs. 

La entrada es libre y gratuita para que vecinos y turistas puedan armar su itinerario a pie, en colectivo o en bici.

Desde Mataderos hasta Puerto Madero, la noche incluye 240 museos y espacios culturales distribuidos en 15 comunas. Exposiciones extraordinarias, visitas guiadas nocturnas, intervenciones artísticas y talleres serán algunas de las propuestas libres y gratuitas. 



En la última edición hubo 900 mil personas y este año como hito destacado se celebrará el Bicentenario de la Independencia y conmemorarán los 40 años del golpe militar de 1976. 

Pueden descargar una app con detalles de la programación desde este enlace. donde también encontraran el mapa con las ubicaciones de museos y espacios participantes.

Fuente: La noche de los museos



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19 de octubre de 2016

Concurso de Cuentos Fundación MAPFRE, para alumnos de primaria y secundaria.

El Concurso de Cuentos Fundación MAPFRE pretende hacer pensar a los más jóvenes cómo construir un mundo mejor. 

La fundación considera que los niños y jóvenes pueden aportar con sus relatos una nueva visión sobre algunos temas cómo la prevención de accidentes y la seguridad vial, la acción social, el arte como forma de conocimiento, la cultura aseguradora y la promoción de hábitos de vida saludables. 

La inscripción al concurso debe ser realizada por un profesor, tutor o por los padres del alumno. Para ello, tienen que entrar al siguiente enlace y completar un formulario para inscribir al colegio o al alumno.

El plazo de presentación a concurso de los cuentos será hasta el 15 de noviembre de 2016. Se podrá presentar más de un cuento por alumno. Pueden acceder a las bases del concurso desde este enlace.

Podrán participar en nuestro concurso todos los escolares que cursen cualquier ciclo de Primaria o Secundaria en un centro de educación público, concertado o privado dentro del ámbito nacional de los siguientes países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela y España.

Pueden consultar los premios del concurso en este enlace.


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12 de octubre de 2016

Tecnofilia versus tecnofobia: el nuevo campo de batalla cultural.

En el auditorio de uno de los templos tecnológicos más influyentes del mundo, un puñado de infieles dispara contra los nuevos dioses: la santísima Internet, los omnipresentes (y omniscientes) celulares, los robots y todo aquello que huela a tecno. 

Empujadas por catapultas, las sentencias de estos herejes se estrellan contra los muros internos del MediaLab del MIT, en Cambridge, Estados Unidos, donde la tecnología es magia y la innovación, un mandamiento. La audiencia aplaude, celebra el coraje de decir lo que no se dice, aquello que en silencio aguarda por detonar debajo de la superficie de los mensajes publicitarios que nos envuelven con sus imágenes y promesas de felicidad, confort, una vida hiperconectada, plena y llena de corazoncitos.


Sherry Turkle y Nicholas Carr son los representantes de una resistencia conformada por psicólogos, periodistas, sociólogos, historiadores y antropólogos que, en minoría, le hacen frente desde sus libros, charlas y artículos al gran relato tecnofílico moderno que empuja eternas revoluciones, el dominio de "lo último" y la falsa creencia de que más tecnología es la prescripción médica para la solución de todos nuestros problemas.

Cuando la Web nació en 1993 no sólo vino al mundo empujada por el frenesí de lo nuevo. La acompañó la esperanza de un mundo para armar. En sus comienzos, el ciberespacio fue visto y vendido por los líderes tecnológicos como una tierra prometida. Se le describía en términos místicos como el reino en el que nos liberaríamos de las cadenas de nuestra mente para trascender de nuestros cuerpos y convertirnos, en palabras del arquitecto Nicholas Negroponte, en seres digitales, nuevos ángeles hechos de átomos y bits.

Con el cambio de siglo, Silicon Valley vendía más que gadgets y software. En realidad, en cada objeto que cautivaba nuestro deseo se escondía un virus, una ideología. La retórica milenarista se aceleró con la llegada de la Web 2.0. "Estamos entrando en un nuevo mundo -se regodeaba el tecnogurú Kevin Kelly en la nota de tapa de la revista Wired de agosto de 2005-, impulsado no por la gracia de Dios sino por «la electricidad de la participación». Será un paraíso a medida, fabricado por los usuarios".

Como recuerda Carr, autor de libros como Superficiales, Atrapados y el más reciente Utopia Is Creepy, la panacea era la virtualidad, la reinvención y redención de la sociedad en código. Pero a medida que la Web maduró, estos sueños estallaron en mil pedazos. La Red terminó siendo más un shopping, un basurero de comentarios cargados de odio y un anfiteatro del yo que una comuna de iguales. En lugar de instaurar un mundo abierto e igualitario, promueve una cultura de la intolerancia. "Internet, prometían los tecnoevangelistas y millonarios de Silicon Valley, era la respuesta -señala el inglés Andrew Keen, autor de Digital Vertigo-. Pero a medida que conecta a todos y todo en el planeta queda en evidencia que se basa en una mentira. Nos dicen que es social, que crea comunidades. Pero en verdad hace lo contrario: nos aliena, separa a personas de diferentes opiniones y culturas. Las redes sociales son en realidad plataformas del yo: la más clara manifestación de esto es nuestra obsesión con las selfies, la forma cultural de Internet. En nuestras mentes, somos el centro del universo. Todo gira a nuestro alrededor".


En su libro The Internet Is Not the Answer, este emprendedor va más allá: "En vez de impulsar un Renacimiento, creó una cultura del voyeurismo y narcisismo. En lugar de hacernos felices, está agravando nuestra bronca. En lugar de generar más puestos de trabajo, la disrupción digital está haciendo colapsar a la prensa. En lugar de crear una mayor competencia, ha creado monstruos monopolistas como Google y Amazon. En lugar de crear transparencia, crea un panóptico de información y vigilancia como Facebook. Internet no es la respuesta: es en realidad la pregunta central en nuestro mundo conectado del siglo XXI".

Pulgares rotos

La presión escapa por las grietas del mundo feliz pintado por los caudillos digitales como Mark Zuckerberg y el Truman Show alentado por el llamado gadget journalism, extensión de campañas de marketing de empresas como Apple, que venden celulares y chiches como espejitos de colores. Se plasma también en series como Mr. Robot, Black Mirror y la sueca Real Humans o en A Moon Shaped Pool, el más reciente álbum de Radiohead.

Habitamos una distopía. Lo sentimos en nuestros pulgares, en nuestra falta de atención y en la necesidad de ser estimulados constantemente. ¿Esto era el futuro? Poco a poco, nos damos cuenta: las tecnologías nos transforman por fuera y por dentro.

La comunidad intelectual sintió también este cimbronazo. En los últimos 20 años, se fracturó en dos: los tecnofílicos por un lado y los tecnoescépticos por el otro. A través de eslogans pegadizos y con aire de frases de galletitas chinas de la fortuna, los primeros -Kevin Kelly, Clay Shirky, Nicholas Negroponte, Ray Kurzweil, Chris Anderson- difunden con una fe casi religiosa en la tecnología y una desconfianza igualmente ferviente en los seres humanos una visión utópica, una narrativa triunfalista de la Web que alienta el consumo desenfrenado y que empuja a miles a hacer colas para adquirir un teléfono que no necesitaban hasta que alguien les dijo que sí.

En cambio, los segundos, descendientes del sociólogo Lewis Mumford y Marshall McLuhan, van más allá de las apariencias tecnológicas, rascan la superficie para ver su verdadera cara. "Las computadoras y demás tecnologías son más que meras herramientas que operan en el mundo exterior -dice Nicholas Carr-. Nos modifican por dentro, alteran nuestras percepción del mundo y lo que el mundo significa para nosotros. Sucedió con el reloj mecánico que cambió nuestra forma de aprehender el tiempo. O con el mapa que alteró la forma en que pensamos".

En esta era de conectividad constante, estamos siendo moldeados por nuestro nuevo ecosistema informativo. Como tecnologías intelectuales, las computadoras, celulares y demás dispositivos son nuestras herramientas más íntimas, las que usamos para dar forma a la identidad personal, para cultivar nuestras relaciones con los demás. Al ofrecer una reducción de nuestra carga de trabajo, una vida mas cómoda, mayor confort, las tecnologías -automóviles autónomos, robots, pilotos automáticos en los aviones, el GPS, los mapas digitales, los buscadores, los algoritmos predictivos- nos vuelven más perezosos. "¿Y si el costo de tener máquinas que piensan es tener gente que no?", preguntó el historiador de la tecnología George Dyson.

La atrofia de la empatía

En 1989, el escritor J.G. Ballard dijo en una entrevista que se pensaba a sí mismo como un "escritor de precaución", alguien destinado a alarmar sobre los problemas que se avecinaban. Lo mismo se puede pensar de la ciberpsicóloga Sherry Turkle, la autodenominada oveja negra del MIT. "Estamos cada vez más conectados y al mismo tiempo más solos -dice la autora de The Second Self y Alone Together-. Las relaciones se redujeron a conexiones. Acudimos a nuestros teléfonos en lugar de a un semejante. Y eso ocurre porque los celulares nos conceden tres deseos: que siempre nos escucharán, que nunca estaremos solos y que nunca nos aburriremos. Ya no sabemos lo que estar solos con nuestros propios pensamientos".

En su último libro, Reclaiming Conversation, Turkle señala que las computadoras ofrecen la ilusión de compañía sin la demanda de la amistad o intimidad. "Corroen la empatía. Nos hemos olvidado lo que es conversar. O mirarnos cara a cara -dice-. La mera presencia de un celular sobre la mesa altera el contenido de una conversación. Mi argumento no es antitecnología. Sino comprender los profundos efectos que tiene sobre nosotros."

Además de instaurar una nueva sensibilidad, las tecnologías digitales forjan una nueva forma de ser en el mundo. Para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, las redes sociales han transformado la esencia misma de la sociedad. Ha nacido una nueva masa: el "enjambre digital", formado de individuos aislados, incapaces de desarrollar un "nosotros" capaz de una acción común. El homo digitalis se indigna, teclea, silencia, unfollowea pero no hace. Se expone y solicita la atención y la validación del otro a través de corazoncitos y likes. Es un performer. "El smartphone hace las veces de un espejo digital para la nueva edición posinfantil del estadio del espejo -escribe en En el enjambre-. Abre un estadio narcisista, una esfera de lo imaginario, en la que yo me incluyo. A través del smartphone no habla el otro."

Libres de las máquinas de la era industrial, volvemos a ser explotados ahora por los artefactos digitales que transforman todo lugar y tiempo en trabajo. Ya no podemos escapar. "Se está perdiendo la convicción de que la tecnología debería servir a las personas. Ahora las personas sirven a la tecnología -señala Jaron Lanier, autor de No somos computadoras-. Ha llegado el momento de preguntarse: ¿estamos creando la utopía digital para las personas o para las máquinas?".

Hay que destruir la Red

"En el futuro, las personas no dedicarán tanto tiempo a hacer funcionar la tecnología porque no tendrá fisuras. Simplemente, estará allí. La Web lo será todo y, al mismo tiempo, no será nada. Si lo hacemos bien, creo que podemos solucionar todos los problemas del mundo". Las palabras del presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, expresan lo que el escritor bielorruso Evgeny Morozov llama el "fetichismo solucionista", es decir, una convicción mística de que sólo la tecnología nos hará libres y mejorará todo (desde el crimen a la corrupción, la contaminación, la obesidad y la manera en que votamos). "¿Acaso necesitamos un robot para preparar un pavo relleno o asar un cordero?", se pregunta en La locura del solucionismo tecnológico.

En estos términos, Internet es inalcanzable. Y cuestionarla, una herejía. Por eso hay que faltarle el respeto. Bajarla del pedestal en el que la hemos puesto, dejar de verla -como proponen Kevin Kelly y Nicholas Negroponte- como una fuerza indomable de la naturaleza, un organismo emergente y autónomo, independiente de los humanos. Recién ahí, cuando la veamos como lo que es -la primera construcción global de la humanidad, una megamáquina capaz de achicar el mundo y escabullirse debajo de nuestra piel- podremos arreglarla. Y también, por un momento, desconectarnos, apagar las pantallas y atrevernos a decir "ahora no".

Fuente: La Nación
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5 de octubre de 2016

Malena Valcárcel y sus esculturas de papel.

Desde libros reciclados, retazos de papel y, en general, todo material puede ayudar a esta artista a dar vida a estas geniales creaciones.

La española Malena Valcárcel comenta que antes de llegar a trabajar con papel, en los últimos años probó con otras áreas creativas.

“Mis principales inspiraciones provienen de la naturaleza y de la vida cotidiana y muchas veces vuelven ciertas ideas una y otra vez. Las flores, los árboles, las mariposas, las casas, las nubes…. sin olvidar el mar, realmente me fascinan. Convertir libros en esculturas, cortar y moldear el papel en diferentes formas nunca deja de sorprenderme, y cuando el trabajo está terminado, sólo contemplarlo trae una sonrisa a mi cara” comenta Malena en la red social Facebook.








Si quieren conocer más sobre Malena Valcárcel, pueden visitar su perfil de Facebook, su portfolio en Behance o la Tienda online donde ofrece sus creaciones.

Fuente: Mott
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28 de septiembre de 2016

Huawei lanzó una particular campaña: ofrece 300 smartphones Y6 al precio simbólico de un peso.

Huawei es una empresa china creada en 1987 y con ingresos valuados en casi 42 mil millones de dólares. 

Su filial en Argentina fue fundada en 2001 y cuenta con cuatro oficinas dentro del país, con más de 500 empleados.

La empresa lanzó una particular campaña: ofrece 300 smartphones Y6, que en el mercado están valuados en 3.500 pesos, al precio simbólico de un peso. 

Para adquirirlos, hay que inscribirse en www.onepesoday.com.ar a partir de hoy. Una vez que se haya hecho la inscripción se recibirá un código.

Con ese código, además del DNI, habrá que dirigirse este viernes 30 de septiembre al Huawei Store de Florida y Lavalle.

Sólo recibirán un teléfono los primeros 300 que lleguen al local, que abrirá sus puertas a las 11 de la mañana.

La promoción, remarcan desde un comunicado de la compañía, sólo es válida para mayores de 18 años.

Características del teléfono: 

El Huawei Y6, que se lanzó al mercado en julio de 2015, se vende en los comercios, liberado, en torno a los 3.500 pesos. Sin dudas, esta promoción tiene todos los ingredientes para ser llamativa.

El teléfono cuenta con tecnología 4 G y tiene una pantalla de 5 pulgadas, con resolución de 720 x 1280 píxeles.

El procesador es Qualcomm Snapdragon 210 de cuatro núcleos que corren a 1,1 GHz y el GPU es Adreno 304. Tiene una memoria RAM de 1 o 2 GB, según la versión, y el almacenamiento interno es de 8 GB.

La cámara de fotos principal es de 8 MP, con una apertura de f/2.0 y la secundaria es de 2 MP. La batería de 2.200 mAh brinda una autonomía de hasta 11 horas si tan solo se usa para hablar (3G).


Fuente: Infobae
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